José Abel Flores, un científico del mar y del hielo

José Abel Flores, un científico del mar y del hielo

José Abel Flores Villarejo. Catedrático de micropaleontología y oceanografía de la Universidad de Salamanca.

Como decía Pere Estupinya en la promo de “El cazador de cerebros”, escuchar a gente inteligente nos hace más inteligentes. De ser esto cierto, yo tendría que dar las gracias a José Abel Flores por la conversación que me regaló hace unos meses, pues sin duda me tuvo que hacer crecer como persona inteligente bastantes puntos.

Se trataba de hacer una entrevista radiofónica para la asignatura de Radio del máster que estoy estudiando. Elegí a José Abel porque los temas que trata son muy atractivos para mí, sobre todo el cambio climático y las expediciones a los lejanos y fríos mares antárticos.

En las mismas fechas que me decidía por solicitarle una entrevista, se programó una charla de José Abel en un seminario que organizaba el Instituto de Estudios de Ciencia y Tecnología de la USAL (eCyT) por lo que aproveché para escucharle y definir las preguntas que le quería hacer.

Fue muy sencillo, después, hablar con José Abel y concertar una cita. Aquí os dejo el fruto de la entrevista:

Si te han entrado ganas de saber más sobre este científico del mar y del hielo, te dejo el enlace para que puedas revivir la charla que dio en el eCyT en Junio de 2016 y que tuvo por título “Entre el verde y el Blanco (y una reflexión acerca de cómo mostrar la historia del planeta)“. Espero que lo disfrutes tanto como lo disfruté yo. Ibán Revilla

Entrevista: Raúl de Tapia Martín

Entrevista: Raúl de Tapia Martín

Raúl de Tapia Martín. Biólogo, Director de proyectos de la Fundación EB-Tormes y Coordinador en Red Custodia del Territorio de Castilla y León.

<<Necesitamos que la gente vuelva a tener un paisaje de referencia>>

Estamos ante una de las referencias en materia medioambiental de la provincia de Salamanca y quizá de toda Castilla y León. He tenido la oportunidad de compartir con él trabajo en varios proyectos y sé que es una persona dedicada en cuerpo y alma a la promoción de unos valores medioambientales que permitan conservar nuestro patrimonio natural.

Incansable en el diseño y desarrollo de proyectos, Raúl de Tapia disfruta con las narraciones orales a la sombra de árboles centenarios, con la observación de aves o con los sonidos de los bosques que rodean sus pueblos: San Martín del Castañar y Almenara de Tormes.

El Centro de Iniciativas Ambientales de la Fundación EB-Tormes se asienta en una antigua gravera rehabilitada a la orilla del río en el municipio de Almenara de Tormes. Lo que era un terreno yermo e inerte alberga hoy un tupido bosque de ribera que ha recuperado el espacio que le pertenecía.

Pregunta.- ¿De dónde le viene la vocación ambiental?

Respuesta.- De alguna manera la vocación ambiental me vino por la sensibilidad. O de las cosas que me generaban conflictos emocionales, como cuando en Almenara de Tormes mi tío me mandaba tirar la basura al río. ¿Por qué tirar la basura al río si iba a terminar en el pueblo de al lado? Luego ya, con trece o catorce años, mi hermano mayor aparece con la revista Quercus y gracias a esto inicio una sensibilización más técnica y formada en la que descubro problemas más allá de Salamanca.

P.- ¿Cómo se inicia su carrera profesional?

R.- Durante toda la carrera de Biología tenía un grupo de voluntariado, con el Colectivo Bellotero y con los Scouts del Barrio del Oeste (Salamanca). Nuestra primera acción fue limpiar la escombrera de un patio de luces y habilitarlo como vivero. Allí criábamos plantones de árboles autóctonos para hacer reforestaciones, como hacían entonces la propia Quercus o la asociación ARBA. Después montamos una campaña de recogida de papel que fue todo un éxito en Salamanca y que fue el germen del actual sistema de recogida selectiva de basuras.

En el Departamento de Ecología de la Universidad de Salamanca entendí que había dos cosas que debían confluir: el conocimiento científico técnico aplicado y el movimiento social. Así se podría lograr avances significativos que complementasen los logrados por la vía política.

P.- ¿En qué momento surge la idea de crear la Fundación EB-Tormes?

Mi hermano redactó su proyecto de fin de carrera de Ingeniería Agrícola sobre la restauración de la gravera de Almenara de Tormes, que estaba abandonada y era un sitio donde íbamos a jugar de pequeños. Cinco años después conseguimos que los propietarios aceptasen el proyecto de restauración, Propusimos crear la Fundación EB-Tormes para que los terrenos sólo se puedan destinar a un proyecto de educación ambiental de interés público. Y es ahí cuando nace el Centro de Iniciativas Ambientales.

P.- ¿Cuáles cree que son los desafíos actuales en el ámbito ambiental?

R.- Que la sociedad vea al medio ambiente como una necesidad. Igual que vemos que el empleo digno es algo de justicia social, se debería colocar en el mismo nivel el derecho a un ambiente de calidad. Cualquier persona debería entenderlo así, todo el mundo prefiere que sus pulmones estén en contacto con un bosque y no con una instalación contaminante.

P.- ¿Se puede lograr eso con la Custodia del territorio?

R.- Custodiar un entorno se basa en que un propietario y una ONG lleguen a un acuerdo para trabajar con unos objetivos comunes de mejora del entorno. Está claro que todos tenemos que seguir obteniendo beneficios del entorno, pero muchas veces no entendemos la huella ecológica que tienen estos beneficios. Quizá esta dificultad para establecer la causa-efecto es lo que hace que la gente no termine de ser responsable con los temas ambientales. Puede que se esté sensibilizado, pero aún no se es responsable.

Un buen ejemplo sería la cultura de la dehesa. Estoy hablando de los trabajadores, porque lo de los dueños de las fincas es algo bien distinto. Esta gente que trabajaba las dehesas entendía que la conservación  de los pastos, del agua, del arbolado y un buen manejo del ganado era lo que permitía que su vida siguiera adelante, no para enriquecerse, pero sí para dignificar su día a día. Sabían que si sobrepasaban unos límites, antes o después se volvería en su contra.

P.- ¿Con qué sueña Raúl de Tapia?

P.- Llevo tiempo pensando en unir Salamanca y Ledesma con un camino a la orilla del río. Al deslindar las riberas se conseguiría que el bosque de ribera recuperase su potencial, pues actualmente llega hasta donde llegan los tractores. Las antiguas graveras que hay en este tramo quedarían restauradas como humedales conectados, lo que sería una conexión ecológica muy interesante para las aves.

También tiene interés social. Si la gente se hace con este paisaje lo va a defender. Pienso, como Unamuno, que el mayor problema es que la gente está despaisajada. Necesitamos que la gente vuelva a tener un paisaje de referencia. Y ese es el sueño que tengo. Ibán Revilla.

Fotografía de Ximo Fernández. http://www.ximofernandez.com/

Fotografía de Ximo Fernandez.

La carrera profesional de Raúl de Tapia:

  • Licenciado en Biología por la Universidad de Salamanca.
  • Consultor ambiental y patrimonial de la Fundación Tormes-EB, con sede en Salamanca.
  • Director del Centro de Iniciativas Ambientales gestionado por la Fundación Tormes-EB.
  • Coordinador del Programa VoluntaTormes de la Fundación EB-Tormes.
  • Coordinador en Red Custodia del Territorio de Castilla y León.
  • Miembro de la Comisión de Medio Ambiente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Áridos (ANEFA).
  • Director del Plan de Comunicación Ambiental del Centro de Tratamiento de Residuos de Salamanca para Fomento de Construcciones y Contratas (FCC).
  • Creador del proyecto Catedrales Vivas.
  • Colaborador del programa El Bosque Habitado, de Radio 3.
  • Premios:
    • Premio Nacional Ecoejemplos, Caja Madrid (marzo de 2005).
    • Premio Medio Ambiente, Caja España (2008).
    • Premio Medio Ambiente, en colaboración con la Universidad de Salamanca, Caja España (2010).
    • Premio Sostenibilidad Fuentes Claras, Junta de Castilla y León (2012).
    • Premio Nacional a la Defensa del Patrimonio Natural, Fundación Ones – Mediterránea (2015).
  • Publicaciones:
    • Manual sobre el Protocolo de Kioto. (2005).
    • Unidad didáctica: Fotogramas de una vida en vuelo: El azud de Riolobos, un humedal en la meseta castellana. Fundación Tormes-EB, CITA – Fundación Germán Sánchez Ruipérez. (2007).
    • La dehesa: el tiempo hecho encina. Revista Emociones. (2011).
    • Guías temáticas del programa: Entorno natural y medio ambiente. Materiales educativos Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes. Ayto. Salamanca. (2011).
    • Unidad didáctica: Tus residuos a escena. 3er ciclo de primaria y 1er ciclo de secundaria. (2012).
    • Robledales Paisajes de clorofila. Revista Emociones. (2012).
    • Aves del Tormes, viajeras de ida y vuelta. Revista Emociones. (2012).
    • Manual técnico: “Informe diagnóstico del inventario de territorios de interés y elementos singulares para la custodia”. Fundación EB-Tormes. (2010).
    • Manual Técnico “El voluntariado rural-urbano en la Custodia del Territorio”. Fundación EB-Tormes. (2010).
Entrevista: Irene López Navarro

Entrevista: Irene López Navarro

Irene López Navarro. Socióloga del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

<<Nuestro objetivo es conocer cuál es la percepción de la ciencia en los empresarios>>

El edificio I+D+i de la Universidad de Salamanca apenas tiene un par de años de vida. Por fuera reluce con las planchas de cobre que intentan mimetizarse con la piedra de Villamayor, esa con la que están hechos gran parte de los edificios de la ciudad. Hemos quedado con Irene López cuando termine su charla en el Máster en Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología en la que presenta su proyecto de investigación sobre la percepción de la ciencia en los empresarios españoles.

Pregunta.- Antes de nada quería darte la enhorabuena por el premio extraordinario de doctorado que recibiste ayer. ¿Nos puedes decir cuál fue el tema de tu tesis y con quién la hiciste?

Respuesta.- Gracias por la felicitación. Mi tesis iba sobre todas las preocupaciones, motivaciones y actitudes que se generan entre los investigadores españoles ante el hecho de tener cierta presión para publicar en inglés. Tuve dos directores de tesis, uno perteneciente al CSIC y otra perteneciente a la Universidad de León y tuve de tutor a Miguel Ángel Quintanilla (ex Secretario de Estado de Investigación).

P.- Lograr el doctorado ¿te abrió nuevas oportunidades laborales?

R.- Te puedo dar un dato muy sintomático: la tesis la terminé en el paro (risas). Lo peor de todo es que no es una particularidad mía. Hay mucha gente en la misma situación. Estamos aquí porque nos gusta lo que hacemos y disfrutamos muchísimo, pese a que es una profesión dura en la que no siempre cobras por lo que haces. Pero según van pasando los años te replanteas si merece la pena. Es decir, damos lo mejor de nosotros pero ¿hasta cuándo vamos a estar solapando contratos? Yo tengo 32 años, pero es que hay gente con 40 que sigue así. Y eso te afecta también a tu vida personal, por lo que llega un momento en que te preguntas si no será mejor irse a otro país donde se pueda investigar con mejor calidad de vida.

P.-  ¿En qué consiste tu proyecto actual?

R.- Nuestro objetivo es conocer cuál es la percepción de la ciencia en los empresarios españoles. Partimos de la premisa de que la comunicación entre la ciencia y la empresa es bastante deficiente, como señala el hecho de que todos los que hacen política científica intenten conectar estos dos sectores, aunque sin resultados positivos. Parece ser que no es solamente cuestión de dinero o de incentivos, sino que también hace falta que las empresas reciban y se crean el mensaje de que es importante invertir en I+D+i y actúen en consecuencia.

P.-  En la charla que has dado antes me preguntaba qué diferencias habrá entre la mentalidad de las empresas españolas y las de Silicon Valley que tanto conocimiento aplican.

R.- Siempre tenemos al caso estadounidense como referencia en innovación y a veces es un poco complicado hacer comparaciones con ese país tan particular. En Europa también se desarrolla mucha investigación, al menos en número de publicaciones. ¿Por qué aquí no se aplica ese conocimiento de igual modo? Hay autores que han cuestionado la calidad de la investigación europea, no sólo de su aplicación, pero yo creo que en esa brecha entre ciencia y mercado hay muchas variables sociológicas que no se están midiendo. Hay una cultura empresarial que interfiere en que la empresa no se acerque a la universidad. Además de que en la universidad tampoco existe una tradición que facilite su acercamiento a la empresa.

También cambia el modelo de financiación, que en Estados Unidos se basa en incentivos fiscales mientras que en España se basa en subvenciones y líneas de crédito que no terminan de ser apetecibles para las empresas.

También está el tema de las spin off, que son empresas que se podrían crear directamente desde la universidad, aportando al mercado empresarios muy familiarizados con la cultura científica. Precisamente esta semana leí una tesis basada en entrevistas a investigadores y uno de ellos decía que este tema ha sido un tabú en las universidades hasta hace cinco minutos y que si proponías algo al respecto tu valía investigadora podía ser cuestionada.

No terminamos de ver lo productivos, y no sólo a nivel económico, que pueden llegar a ser los vínculos universidad y empresa. Existe mucho rechazo por parte de la comunidad investigadora; se ve como algo extravagante que no tiene mucho que ver con la idea ortodoxa de lo que es hacer ciencia. Además que el sistema de evaluación no premia, sino que penaliza, todo el trabajo que no sea estrictamente publicar en revistas con alto factor de impacto. Es algo similar a lo que se llama el efecto Sagan en divulgación científica: el tiempo que dedicas a ello lo estás dejando de invertir en las tareas que posteriormente te evaluará el tribunal encargado de valorar tu calidad investigadora.

P.- ¿Cómo vais a tratar el concepto de cultura científica en vuestro proyecto?

R.- Tenemos que solventar el problema de que no exista un modelo teórico suficientemente consensuado. Esto es básico para saber cómo interpretar los datos de las encuestas. Existe un modelo de partida que sería el de la alfabetización científica, centrado en cuánto sabe la gente de ciencia. A este modelo se le han ido añadiendo variables de actitudes, intereses y compromiso hacia la ciencia, pero nos siguen faltando conceptos relacionados con la acción y lo social. Es decir, nos falta la conexión entre el conocimiento o el interés que puede tener un ciudadano en temas científicos y sus actos y decisiones en la vida cotidiana. En nuestro caso, queremos saber, por ejemplo, si existe una relación entre los empresarios que realizan I+D y su participación en foros científicos o el uso de determinadas fuentes de información especializadas. También nos interesa analizar cómo el entorno empresarial influye en la percepción que tienen los empresarios españoles acerca de las instituciones científicas.   Ibán Revilla

Irene López

Irene López Navarro nació en Madrid en 1984. Se licencia en Sociología por la Universidad Complutense y comienza una intensa carrera como investigadora social. En su experiencia profesional destaca su paso por el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA) de Córdoba, el Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS) del CSIC y el Instituto Universitario de Estudios de la Ciencia y la Tecnología (ECYT) de la Universidad de Salamanca.

Entre tanto, obtiene el Máster en Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología de la Universidad de Salamanca y se doctora en esa misma universidad en 2015. Sin embargo, su carrera profesional no ha hecho que deje de lado su vida privada y ha sido madre mientras escribía su tesis doctoral, que finalmente ha sido reconocida con el Premio Extraordinario de Doctorado.

Actualmente continúa su labor investigadora con un proyecto del Ministerio de Economía sobre cultura científica en la empresa en el que participan el Instituto de Filosofía del CCHS-CSIC de Madrid y el ECYT de Salamanca.